Razones para probar la Psicoterapia

Muchas de las personas que se encuentran considerando empezar un proceso de psicoterapia se debaten entre si dar el primer paso y agendar su sesión o esperar un poco más. Y es que empezar un proceso psicoterapéutico puede parecer un tremendo desafío. Si estás considerando entrar a terapia y todavía no te animas del todo, en el artículo de hoy te contamos 7 razones para darle una oportunidad.

(Vale la pena mencionar que estos resultados son producto de una buena psicoterapia. ¿No estás segura/o de si estás en buen o mal proceso psicoterapéutico? Revisa nuestro artículo con 10 formas de distinguir la buena psicoterapia de la mala).

1. Los beneficios de la psicoterapia se mantienen en el tiempo.

Uno de los aspectos positivos de la psicoterapia es que ayuda a aclarar, comprender y resolver los problemas actuales que el paciente está enfrentando. ¿Pero qué pasa una vez que la psicoterapia termina? ¿Qué pasa si de aquí a unos meses –o años- vuelvo a pasar por algo similar a lo que pasé ahora? ¿Y si en el futuro vuelven a surgir las emociones y conflictos que hicieron mi vida tan difícil hoy?

Una psicoterapia exitosa no provee solo un alivio momentáneo de los problemas. De hecho, se enfoca en desarrollar herramientas y estrategias que durarán en el tiempo y que el paciente podrá cultivar y utilizar cuando sea necesario.

2. Una mejor comunicación con quienes te rodean.

Muchos somos presa de sesgos cognitivos (distorsiones al momento de interpretar el mundo) que no solo afectan cómo nos vemos a nosotros mismos/as, sino también cómo vemos a los demás. Esto termina provocando que uno asuma las intenciones de una persona (usualmente asumiendo algo negativo), en vez de preguntar directamente o considerar otras posibilidades, llevando a malentendidos o incluso peleas.

Una vez que estos sesgos son abordados y hay un cambio de perspectiva, quedarás mucho más libre del ruido que asumir trae, y mucho más abierta a entender y conectarte con los demás.

3. Una visión más comprensiva de los demás.

Parte del proceso psicoterapéutico consiste en descubrir y comprender las raíces de nuestros problemas; entender la causa de lo que pensamos y sentimos. Uno de los efectos positivos de este proceso es que la persona adopta una actitud menos crítica de sus problemas, entendiendo por qué son tan difíciles de cambiar, por qué no los había visto tan claramente antes y por qué frases como “pero anímate” y ”tira pa’ delante” no son suficientes.

Y esta actitud menos crítica y más comprensiva puede aplicarse también a las personas que te rodean, notando que, tal como te pasa a ti, lidian con sentimientos difíciles de llevar y comprender, con distorsiones cognitivas que pasan inadvertidas y con problemas que no entienden del todo.

4. No será necesaria la automedicación.

¿Cuántas pastillas –no recetadas por un profesional- tomas al día? ¿Un par para dormir? ¿Una cuando te da esa sensación rara o incómoda que no quieres sentir?

Mucha de la automedicación que vemos hoy en día funciona como una manera de ocultar pensamientos y sentimientos negativos con los que cuesta lidiar. Automedicarse, en este sentido, es una estrategia o herramienta poco eficiente para lidiar con los problemas.

Pero si solo se “quitara” o prohibiera la automedicación la persona quedaría indefensa frente a las cosas que le provocan ansiedad u otros sentimientos negativos. La psicoterapia, al desarrollar mejores formas de enfrentar estos aspectos negativos, ayuda a dejar de automedicarse no simplemente porque “está mal”, sino porque ya no es necesario.

5. Te ayudará a mostrarle un mejor camino a las nuevas generaciones.

El buen desarrollo de los/as niños/as depende, en parte, de que los adultos que los rodean (no solo los padres) sean modelos positivos de comportamiento: que se comuniquen de manera comprensiva y asertiva, que expresen sus emociones, sean abiertos al diálogo, etcétera.

La psicoterapia cultiva todas estas cualidades, y si bien no te convertirá en un padre/madre/tía/hermano/prima perfecto/a, sí te permitirá ser un aporte más positivo en su crecimiento.

6. Te dará una visión más objetiva y estructurada de tu vida y conflictos.

Cuando miramos nuestros propios problemas, estos nos pueden parecer caóticos. Y si bien el mero hecho de hablar sobre ello ayuda a ordenar nuestros pensamientos, conversarlo con un terapeuta –un observador externo- te ayudará a darle estructura –inicio, desarrollo y fin- y evaluar cómo abordar de mejor manera el asunto.

Otra ventaja asociada a esto es que la psicoterapia es un lugar libre de juicios, donde los pensamientos y las emociones no son censurados o castigados. Esto lo convierte en un lugar seguro, que estará ahí independiente de lo que ocurra en casa, en el trabajo o la universidad.

7. Te volverás más adaptable.

¿Alguna vez has faltado a una fiesta por miedo a ser juzgada por cómo te ves? ¿Te rehúsas a empezar una relación o a tomar un hobbie por que “sabes” que fracasarás? Situaciones como estas son gatilladas por distintas alteraciones psicológicas y/o emocionales, y que la psicoterapia se encarga de abordar, dándote las herramientas necesarias para enfrentarlas y superarlas, y así poder adaptarte a circunstancias distintas.

En este sentido, la psicoterapia te libera de impedimentos que puedes haber acarreado durante años, dándote la posibilidad de conocer personas y situaciones nuevas (y potencialmente enriquecedoras).