El secreto de la felicidad (que no quieren que sepas)

Todo el mundo habla de la felicidad, la vemos en cada comercial asociada a un producto o un servicio.  El mundo occidental está obsesionado con el concepto de felicidad, todos seleccionan las mejores fotografías de su vida para intentar mostrarle a los demás que sí la tienen, pero contrario a esta fantasía que vivimos es muy poca la gente verdaderamente feliz.   Ya hace miles de años la filosofía griega clásica había notado esta trampa en la que pueden caer las personas y fue Aristóteles (filósofo connotado y tutor de Alejandro Magno) quien pudo desentramar dónde nos desviamos del camino y cómo retomarlo.

Si te preguntas por qué nos han ocultado esta información durante tanto tiempo, la respuesta tiene relación con el consumismo, personas realmente felices y seguras de sí mismos no necesitan estar permanentemente identificándose con productos y servicios relacionados a una imagen de felicidad, así como son mucho menos proclives a creer que la felicidad a corto plazo es la solución a todos nuestros problemas.

Aristóteles, ocupando la herramienta de su tremendo intelecto pudo ver con más detalle el fenómeno de la felicidad y descubrió que podemos hablar de dos tipos de felicidad, una hedónica, basada en el placer a corto plazo y otra más virtuosa que no implica necesariamente un placer a corto plazo, pero sí nos conduce a la felicidad real y permanente en el tiempo, mucho más cercana a la plenitud.

Felicidad Hedónica: felicidad a corto plazo

El hedonismo es la búsqueda del bienestar basada en el placer de las experiencias inmediatas. La felicidad hedónica es muy gratificante y estimulante, que vivimos con gran entusiasmo e intensidad.

Nos sentiremos felices cuando:

1.- Estimulemos nuestros sentidos y emociones, como por ejemplo reuniones sociales o viajes.

2.- Nuestro balance de emociones sea siempre cargado a lo positivo que a lo negativo.

3.- Manteniendo una satisfacción vital, evitando siempre los problemas y generando un ambiente agradable. Por lo que si hay problemas en nuestra familia, trabajo o amigos, nuestra felicidad se verá afectada.

4.- Al cumplir nuestros deseos y necesidades independiente de si es sana o si compensamos desregulaciones emocionales. Como por ejemplo si saciamos nuestros deseos de comer, pero para encubrir nuestra ansiedad.

Felicidad Eudaimónica: felicidad a largo plazo

La Eudaimonía es la búsqueda del bienestar que viene del desarrollo personal. La felicidad eudaimónica muchas veces supone esfuerzos que no todos están dispuestos a realizar, pero que a largo plazo nos traen mucha satisfacción y gratificación.

Nos sentiremos felices cuando:

1.- Veamos avances y sintamos orgullo de nuestro crecimiento cognitivo, moral, emocional, etc.

2.- Consigamos propósitos y metas autoimpuestas. Alcanzar nuestros objetivos aportará a nuestra felicidad e instará a continuar nuestro crecimiento.

3.- Veamos que nuestro esfuerzo y motivación sean el motor de nuestra autorealización, y sobrellevemos obstáculos y dificultades gracias a ello.

4.- Seamos concientes de que nuestra felicidad va más allá de una gratificación inmediata, pues nuestra gratificación máxima será atemporal y a largo plazo, puesto que nuestro crecimiento personal se mantiene, nuestros logros han sido concretados y todo ello beneficia nuestra vida en general.

Es importante tener en cuenta que aunque ambas pueden hacer de nuestra vida algo mucho mejor, la felicidad hedonista siempre tiene fecha de caducidad y nunca nos llena completamente, siempre permanecemos en la búsqueda.     La felicidad a largo plazo por el contrario permanece junto a nosotros a lo largo de toda nuestra vida gracias a los cambios que produce y da un sentido importante a nuestras vidas.