¿Eres normal o anormal?

Normal es algo que ocurre con frecuencia o algo que está determinado por normas puestas de antemano. Debemos ser conscientes de que aquellas normas pueden no ser correctas porque nos alejan de la naturalidad humana.  Además existe otra normalidad relacionada con la salud mental, por mucho tiempo la psiquiatría se encargó de hacernos creer que existían personas normales y sujetos anormales (sí, los ‘anormales’ eran todos los que no encajaban en un sistema de trabajo o de creencias religiosas y/o políticas bajo la cual vivía la mayoría).   Durante muchos años la psiquiatría se encargó de encerrar y apartar a todo aquel que actuaba o pensaba distinto.  Con el tiempo esto fue aclarándose y limpiándose hasta el día de hoy donde muchos trastornos que originalmente eran usados como una manera de control social, ahora ya no existen.  El problema es que en el inconsciente de todas las personas siguió existiendo este miedo a no ser normal, porque de alguna manera, ser anormal por décadas significó ser excluido.  Por suerte ya estamos cambiando el mundo.

A lo que debiésemos todos aspirar es a ser es naturales, no como el concepto trillado por el marketing, sino evitando ser víctima de las  normas sociales irracionales. Lo natural en el humano (y en la naturaleza) y lo único constante a lo que podemos atenernos es al cambio y por ende, a lo distinto.

Muchos viven preguntándose cosas como “¿A qué edad debo titularme?” “¿A qué edad debo casarme?” “¿Debo casarme?”  “¿Será normal ser así?” y google lo sabe.

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Pero basar nuestra vida bajo normas de lo “que debería ser” es psicológicamente muy tóxico. Y un estudio de la Universidad de Yale lo comprueba determinando que la normalidad es un mito, ya que no existe en la gente, ni siquiera a nivel neurológico; si, existen rangos comunes, pero se descarta absolutamente la idea de que existe un funcionamiento totalmente ideal del cual sacar y crear normas (normalizar).  Lo que sí es común dentro de los 3.5 billones de años de nuestra evolución, es el cambio y la variedad entre criaturas y hábitats.

La evolución se trata de adaptarnos astutamente, cambiando según las condiciones y épocas. Puesto que todas las cosas, desde árboles a familias, países y continentes están en una permanente fluctuación, siendo la transformación, la única constante. Por lo tanto, esto significa que un comportamiento o condición puede que no sea ni buena ni mala, apropiada o inapropiada, dado que depende del contexto.

Esto también se aplica a condiciones psiquiátricas, los investigadores concluyen que, tratar de definir a una persona, sólo de una perspectiva psiquiátrica sería un error, ya que obstaculiza a las personas en lugar de empoderarlas para que vivan en su totalidad. La psiquiatría clásica categoriza a las personas en formas lineares y limitantes, mientras que el mundo es intrínsecamente amplio, de acuerdo con los investigadores.     En psicología clínica —a diferencia de la psiquiatría— sabemos muy bien que cada persona es, literalmente, un mundo.  Cada uno tiene su ritmo, sus tendencias, sus gustos, sus miedos, sus fantasías y sus aversiones, cada persona es una configuración distinta que le hace única.   Las categorías diagnósticas y los rótulos sirven a nivel teórico, para estudiar la efectividad de tratamientos, para generar guías de acción, para evaluar aspectos específicos, pero nunca deberían definir a la persona.

En lugar de abandonar por completo las categorías y etiquetas de los pacientes, los investigadores de Yale recomiendan que los psiquiatras deben refinarlas, pero por sobre todo ver un panorama más amplio y ser más creativos en su enfoque de categorización.

Para concluir remarcan —”El punto que sostenemos es que no existe un patrón universal, incondicionalmente óptimo de estructura o función cerebral. Por lo tanto, el límite que separa la salud de la enfermedad no puede trazarse limpiamente a través de un solo comportamiento o aspecto de la función cerebral. De forma aislada, cualquier rasgo comportamental, psicológico o neurobiológico no suele ser ni bueno ni malo. Más bien, el contexto en el que se encuentra una persona, su edad, red social y entorno puede tener una gran influencia en los costos y beneficios de rasgos particulares.”

El estar permanentemente buscando «ser normal» nos trae consecuencias muy negativas; es crucial y pertinente la búsqueda de ayuda para lograr ir aceptándonos poco a poco y quitándonos ese miedo a mostrarnos tal como somos.          Sabiendo ya que cada uno es diferente y que un diagnóstico binario no nos define, con mayor razón. Sintámonos liberados en nuestras diferencias.

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