Entendiendo el trauma y sus mitos

Actualmente la palabra trauma ha sido ocupado de tantas maneras que en gran medida se ha perdido su significado específico, pasando a ser un término increíblemente subjetivo que dificulta la posibilidad de que una persona que lo sufre, pueda entenderlo como tal, y decidir pedir ayuda.    Primero, entenderemos el trauma desde dos fuentes de definición y luego te contaremos los 5 mitos más comunes.

Según McCann y Pearlman, definimos como evento traumático a todo evento donde se cumplen los siguientes criterios:

1. Es un evento o amenaza que ocurre de pronto, inesperadamente o fuera de toda norma (esto incluye abusos continuados).

2. Es un evento o amenaza que excede la capacidad que la persona tiene para manejar la amenaza o el ataque.

3. Es un evento o amenaza que perturba los marcos de referencia del individuo y otros esquemas básicos que le sirven para entender y manejarse en el mundo, en otras palabras, que nos quiebra la realidad tal como la conocíamos hasta el momento.

Por otro lado, la OMS nos ofrece una definición más acotada pero no menos certera en su manual CIE-10 (Clasificación internacional de enfermedades); el trauma ocurre cuando: La persona ha estado expuesta a un acontecimiento estresante o situación (tanto breve como prolongada) de naturaleza excepcionalmente amenazadora o catastrófica, que podría causar un profundo disconfort.

5 Mitos sobre el trauma

(Que pueden estar impidiendo tu recuperación)

1.  “Mucha gente ha pasado por cosas peores, no deberías quejarte”

No es una competencia de quien está peor. Comparar las experiencias con las de otros, puede proporcionar cierta perspectiva, pero cuando se trata de sanar, no es de ayuda ni para ti ni para los que están peor. Tu recuerdos y vivencias son mejor interpretados dentro de tu vida, tu percepción, tu pasado y tu personalidad, no la de otro. Si un recuerdo te provoca emociones intensas, ya sean positivas o negativas, está bien dejarte sentirlas sin emitir juicios.  Que otras personas hayan pasado por situaciones peores no cambia la validez ni la intensidad de lo que nosotros estamos sufriendo y el dolor no discrimina si un problema es pequeño o grande.

Las emociones son la forma de nuestro cerebro de decirnos que vale la pena recordar algo, pues es la única manera en que podemos volver a ordenar esos recuerdos.

2. “Mi trauma me define y define todo lo que pienso y hago”

Algunas personas, se sienten consumidas por el trauma y consideran que cada parte de su vida está definida por ello, pero, que el trauma limite la vida, a pesar de ser algo tortuoso y que obviamente no se lo deseamos a nadie, trae algo positivo con ello, y es que el ser conscientes de cómo el trauma nos afecta, es el primer paso para sanar.  Mientras más conocemos nuestra respuesta al trauma, estaremos mejor parados para brindar toda esa información al profesional con quien irás trabajándolo.  Por otro lado, el trauma puede a veces consumir una gran parte de nuestra vida, pero no completamente, nuestra esencia no cambia y es posible recuperarnos aunque parezca difícil, no somos el trauma sino que es una parte de nuestra vida en este momento que podemos sacar una vez que obtengamos la ayuda necesaria.

Aquellos afectados por el trauma, pueden volverse demasiado cautelosos, hipervigilantes o temerosos de ser provocados por algo (trigger o detonador). Pueden malinterpretar los eventos y sentimientos normales a través del “lente de su trauma”. Irónicamente, a través de estas reacciones, terminan viviendo más en el pasado que en el presente, que es exactamente donde no quieren estar.

Si bien reconocer el impacto que trauma tiene en la vida, es un buen paso hacia la recuperación, sobregeneralizar ese impacto puede hacer más mal que bien en el camino hacia la recuperación. El objetivo del tratamiento del trauma es ayudarte a sobrevivir y prosperar a pesar de las experiencias dolorosas pasadas, y para hacerlo, es importante saber que tu trauma no te define, no te ha roto y no puede controlarte. Es comprensible que te sientas atrapado dentro de tus recuerdos y reacciones traumáticas; comprensible, incluso, si tu pasado se ha convertido en una razón cómoda para no enfrentar tu presente. Pero mereces más que eso, y cuanto antes puedas comenzar a vivir en el ahora, más pronto podrás recuperarte.

3. “No tengo Trastorno por estrés postraumático, por lo tanto lo que me pasó no pudo ser tan malo

El diagnóstico de TEPT se ha convertido en algo tan común de mencionar, que se cree que si no se recibe el diagnóstico, no se ha vivido un trauma lo suficientemente intenso. Esto puede hacer que pacientes sientan que sus traumas son menos graves, menos dolorosos o menos válidos que los de otros si no cumplen con los criterios específicos para un diagnóstico de TEPT, pero no es así.

En realidad, el TEPT es una consecuencia relativamente poco común del trauma. La mayoría de las personas que tienen una experiencia potencialmente traumática en realidad se recuperan sin dificultades psicológicas a largo plazo. De aquellos que continúan luchando, el trauma más a menudo resulta en depresión que en el TEPT.

La constelación de síntomas que se siente algún tiempo después de un trauma, puede resultar no solo en depresión y trastorno de estrés postraumático, sino en muchos otros, entre algunos encontramos la ansiedad, abuso de sustancias, desórdenes alimenticios e incluso a veces está el crecimiento postraumático, que se define como un cambio psicológico positivo que se experimenta como resultado de la adversidad.

Entonces, si estás luchando con un historial de trauma, pero no tienes trastorno de estrés postraumático, debes saber que lo que está pasando es igualmente es real, importante y doloroso. La reacción de cada persona frente al trauma es única, y descubrir cuál es la tuya, puede ayudarte a sanar.

4. “Si falló una terapia significa que todas fallarán y mi problema no es solucionable”

No todas las terapias son adecuadas para todas las personas ni para todos los problemas, sobre todo aquellas que no tienen bases científicas que las respalden, estas incluso pueden ser además de poco efectivas, peligrosas, causando aún más daño a la situación. Por lo tanto el haber probado un tipo de terapia y ver que no obtienes buenos resultados, no significa que estés en un desamparo, ni menos que toda terapia disponible te fallará. Incluso, si decides seguir en el proceso terapéutico que ya iniciaste, y no ves avances luego de varias sesiones, puedes explicarle a tu terapeuta para ver qué puede estar fallando y así encontrar otras maneras de ir abordando el tratamiento. Siempre habrá otra manera de abordar tu problema.

Si te han decepcionado tus experiencias con la terapia, debes saber que no estás solo, que no es tu culpa y que la ciencia todavía está trabajando en las respuestas. Debes siempre comunicarlo a tu terapeuta y no desistir. Encontrar tu terapia o incluso tu terapeuta puede tomar tiempo y es normal.

5. “Superarlo es tan difícil. Estaré atascado aquí para siempre”

Algunos pacientes han estado luchando por años con los efectos secundarios de sus experiencias traumáticas. Otros solo han empezado a trabajar en ellos, pero ya están sobrepasados con lo difícil del proceso. En medio de este terrible y a veces duradero dolor, comienzan a preguntarse si alguna vez se recuperarán y es importantísimo no caer en esta trampa mental.   Superarlo es difícil sí, pero con un buen tratamiento psicológico, con eficacia comprobada científicamente, disciplina y el apoyo de un profesional que siente pasión por su trabajo, es totalmente esperable que estés cada vez mejor.

Toma tiempo curar del trauma, incluso si los medicamentos, la terapia, el apoyo entre pares y familiares u otras formas de afrontamiento han funcionado, puede ser difícil sentirse completo o como uno mismo nuevamente.  Esto no significa necesariamente que no seas resiliente o que no te esfuerces lo suficiente. Significa que no se puede apresurar la integración del trauma en la narrativa de tu vida y dar sentido a lo que experimentaste fácil ni rápidamente. Está bien darte el tiempo que necesitas para sanar.

Si estás sufriendo TETP o algunos de tus cercanos ha vivido una experiencia traumática y crees que este artículo puede servirle compártelo!  Recuerda siempre que puedes contar con ayuda y también puedes crear redes de apoyo.

Contáctanos si necesitas orientación o comenzar un proceso terapéutico para ir trabajando en el trauma y viendo como tu vida va poco a poco mejorando.