El amor maternal es tan distinto como madres hay en el mundo, pero la sociedad occidental que hace de todo un bien vendible (y por lo tanto publicitable), nos ha hecho creer que “el amor de madre es uno solo” —mito que ha permeado en nuestra cultura— y por lo tanto es difícil para algunos el llegar a comprender que la figura materna pueda ser capaz de abusar de su poder; pues tendemos a pensar que las madres son siempre benevolentes, siempre solidarias y siempre amorosas, pero no es así en todos los casos.

El amor maternal puede tener distintas formas de expresión, en algunos casos puede venir con un equilibrio ideal y sano, pero en otros casos puede estar inclinado a un exceso de amor así como también muchas personas han tenido que desarrollarse con madres que pueden llegar a hacer mucho daño, con o sin intención.   Una vez que aceptamos que las madres en algunos casos pueden ser capaces de abusar de la influencia que tienen sobre sus hij@s y logramos identificar cada comportamiento tóxico, podremos comenzar el camino que nos lleva a poner límites, perdonar y finalmente, avanzar a un nuevo tipo de vínculo con el rol de madre.

A continuación te dejamos los principales aspectos que te permiten identificar a una mamá tóxica.

Culpa permanente

La madre se victimiza demostrándole a su hij@ lo abandonada que está, usualmente bajo la idea de “todo lo que ella ha hecho por él o ella”. Esta conducta puede tomar aún mayor fuerza cuando el hij@ entra en la adultez y quiere regular el contacto con los padres, poniendo límites.   Este tipo de manipulación se basa en la regla de «si yo hice esto por ti, entonces tú debes recompensarme haciendo esto otro, si no, me dejarás abandonada y triste«.   La verdad es que los hijos no eligen nacer y por lo tanto, no es correcto ocupar su existencia, o las cosas que hacemos por ellos, como una moneda de cambio ni como una inversión a futuro, puesto que no vienen al mundo a cumplir nuestras expectativas sino las suyas.

Agresiones encubiertas

El desarrollo de los niños se ve directamente afectado por la forma en que los padres se relacionan entre sí y con los demás miembros de la familia.  Un estudio longitudinal realizado por Patrick T. Davies y sus colegas examinó a los niños en tres intervalos (jardín de infantes, segundo grado y séptimo grado) y comparó los efectos del conflicto interparental manifiesto y secreto a diferentes edades. Las diferencias fueron reveladoras y vale la pena tenerlas en cuenta al considerar cómo sus padres resolvieron sus diferencias y cómo esto podría haberlos afectado. Mientras que los niños expuestos a hostilidad manifiesta, incluida la ira en modo verbal, la obstrucción verbal, la ira en modo no verbal y también la agresión física, internalizaron los síntomas en segundo grado y mostraron desregulación de comportamientos  y evitar conflictos, los niños expuestos a hostilidad encubierta exteriorizaron sus síntomas en el mismo intervalo, siendo emocionalmente reactivos y envolviéndose en el conflicto. Los jóvenes adolescentes expuestos a la hostilidad abierta continuaron internalizándola en el séptimo grado y se mostraron ansiosos, retraídos, tenían problemas para dormir y estaban deprimidos. Los adolescentes expuestos al tipo de conflicto materno-paternal más encubierto tuvieron problemas para regular comportamientos como prestar atención en clase, eran agresivos y eran más propensos a romper las reglas.

Hacerte dudar (gaslighting)

Gaslightning es un término global usado para referirse a una forma de abuso psicológico que consiste en presentar información falsa para hacer dudar a la víctima de su memoria, de su percepción o incluso de su cordura. Hacer dudar a un niño es increíblemente fácil, puesto que los padres son una figura modelo y de autoridad en todo sentido y si se le dice a un niño que algo no sucedió, es muy probable que lo crea. Existen diversos estudios donde se comprueba la posibilidad de generar recuerdos falsos en niños, lo que cambia su valoración y percepción de la realidad en el presente. También se ha descubierto que mediante la misma técnica se puede sugestionar a un niño para que haga una valoración positiva o negativa de una comida, incluso si antes era un tipo de comida que el niño se negaba siempre a comer.    Es indudable que un padre o una madre puede hacer dudar de su propia cordura a l@s niñ@s a la hora de tomar decisiones, emociones, recuerdos, etcétera, boicoteando así su autoestima, su autoeficacia y tomando todas las decisiones que ellos deberían ir progresivamente tomando, incluso llegando a interceder cuando ya son adultos.

Discriminar y burlarse

Las madres controladoras o con rasgos narcisistas tienden a «orquestar» las relaciones entre sus hijos y familia. Las burlas pueden convertirse en otra forma de mantener a todos a raya y bajo control. El burlarse de los sentimientos o pensamientos de un niño, ya sea a través de palabras o gestos despectivos, no es solo cruel sino abusivo. Puede que los niños desarrollen falta de confianza en ellos mismos y terminen odiándose. Cuidar de alguien implica respeto mutuo.     A menudo l@s niñ@s que viven discriminación y burlas por parte de sus propios cuidadores se desarrollan pensando que no tienen el valor suficiente ni las herramientas como para ser queridos, por lo que se verán obligad@s a compensar permanente con aspectos que la sociedad considera buenos, convirtiéndose en su vida adultos esclavos de estas mismas cualidades, impidiéndoles tomar los caminos que realmente quieren y tomando solamente los que aseguran críticas positivas.

Ley del hielo

Actuar como si alguien no hubiera hablado y negarse a responder, actuar como si no estuviese ahí, son formas directas de expresar extremo desprecio y si bien es humillante y doloroso de experimentar como adulto, es absolutamente devastador para l@s niñ@s, especialmente si esta conducta viene por parte de uno de nuestros padres, herman@s o cuidadores.     Cuando cometemos un error, hay una discrepancia o simplemente las cosas no salen como todos queremos, lo racional es poder conversarlo, reparar lo que se pueda reparar y entender cómo no caer en lo mismo la próxima vez, el cerebro de l@s niñ@s no espera algo distinto.  Cuando se les quita la posibilidad de hablar y de expresar lo que sienten, ell@s pueden pasar rápidamente a pensar que no sólo se corta la comunicación y atención, sino también el amor y el cuidado, lo cual genera heridas muy difíciles de cerrar.

Avergonzar y culpar

Las madres pueden magnificar pequeños percances frente a otras personas o culpar y atribuir errores a la “naturaleza defectuosa” de sus hij@s; la vergüenza es altamente personalizada y usualmente se expresa como «Tú siempre» o «Tú nunca». Esto, hecho con frecuencia, es internalizado en los hij@s en forma de autocrítica, atribuyéndose errores o fallas a su pobre carácter, hábito que puede permanecer hasta la adultez si no se reconoce y se aborda oportunamente.

Muchos estudios muestran que la autocrítica y la mala salud mental, especialmente la depresión, van muy de la mano.

Haciendo comparaciones

El tratamiento diferencial de los hij@s generalmente no es deliberado aunque sí natural; a veces, tiene que ver con el propio ajuste de la madre para con el trato de cada hij@, por ejemplo puede tener un trato más fácil con el hij@ que se parezca a ella en personalidad. En cambio, la madre tóxica implementa favoristismos que tienen como fin mantener el control sobre sus hij@s, jugando con su necesidad de ser favorecid@s. Esta conducta tóxica sí es consciente y deliberada (a diferencia de las inclinaciones naturales que mencionamos al inicio de este punto)  Ser un hijo único no te exime, pues siempre existe alguien a quien usar para hacer comparaciones, aunque sea el buen o buena alumn@ del curso, o el hijo de la vecina, una madre tóxica siempre encuentra con quien comparar.


Entender que crecimos inundados de conductas tóxicas requiere cierto grado de valentía porque es ver una parte oscura que a menudo tratamos de ocultar, pero también implica que hemos tenido un buen grado de resiliencia que nos permite estar donde estamos: vivos y avanzando.   A veces puede ser necesario el apoyo psicoterapéutico que ofrecemos los psicólogos, para ir aclarando las situaciones y generando patrones de pensamientos nuevos que estén libres de los contaminantes que aprendimos y reforzamos durante la vida.      Si crees necesitar apoyo, o quieres evaluar si esos aspectos de tu crianza tienen relación con tus problemas actuales, o incluso si los viviste pero temes repetirlos con tus propi@s hij@s, no dudes en contactar al psicólogo/a que se ajuste mejor a tus necesidades.     Si deseas tomar hora con uno de nosotros, puedes hacerlo AQUÍ.

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