Como emperador de Roma, Marco Aurelio era el hombre más poderoso del mundo; pero a pesar de eso, estaba empeñado a vivir virtuosamente (a diferencia de muchos de sus antecesores, que se entregaron al exceso). Consistentemente, siguió la corriente filosófica del Estoicismo, que creía que, en lugar de imaginar un mundo utópico, debemos aceptar el mundo tal cual es, tomando en cuenta todos los posibles escenarios negativos, pero siempre con la certeza de que, incluso en los escenarios más terribles, podemos encontrar tranquilidad, calma y satisfacción. Los estoicos creían que este estado se obtenía al notar que dejarse afectar por los altibajos de la vida no era propio de alguien inteligente, lográndose esta calma al moderar el temperamento y aceptando la vida como se presenta. Aquí te dejamos consejos estoicos sobre cómo llevar una vida con más calma y serenidad.

  1. HAZ MENOS.

Los Estoicos consideraban el ser productivo como algo virtuoso, pero notaron que para mantener la calma había que hacer menos. ¿Pero cómo ser productivos y hacer menos cosas a la vez? Marco Aurelio observó que la gente hace muchas innecesarias; esta observación era tan cierta en la antigua Roma como hoy: contamos con fuentes de entretenimiento e información ilimitadas, y resulta tremendamente fácil distraernos y caer en actividades nada productivas.

Hacer menos consiste en hacer lo esencial. Dejar de lado las nimiedades y trabajar de manera más inteligente y eficiente. La gran ventaja de esto, además de la tranquilidad, es que podemos hacer menos, pero mejor. Es importante notar que la persecución de los estoicos era, en general, la tranquilidad. Por tanto, su sentido de productividad no estaba orientado solo al trabajo, si no al crecimiento personal en su totalidad.

Así, debemos preguntarte constantemente, ¿Si puedo eliminar esto y tener más tranquilidad, vale la pena hacerlo?.

CÓMO LO HAGO

Un hábito que puede ayudar a mantener el foco en nuestras actividades diarias es hacer una lista de ellas la noche anterior; de esta forma, al levantarnos al día siguiente, nos podremos sentir aliviados y calmados de tener claras nuestras actividades. Cuando diseñamos nuestro día con antelación, tenemos menos cosas de las cuales preocuparnos.

También podemos hacer un análisis de las actividades innecesarias que realizamos día a día (cuánto tiempo pasamos en el teléfono sin objetivo alguno, cuántas discusiones innecesarias tenemos, cuánto tiempo pasamos enojados/as por algo pasajero), y observar la cantidad de tiempo y energía que nos quitan. Así, podemos ir, de a poco, reemplazando estas actividades y/o prácticas poco productivas por otras que nos ayuden a encaminarnos hacia la tranquilidad y la productividad.

  1. ESCAPES CORTOS.

Los Estoicos eran reticentes a los viajes recreacionales, ya que estos no ayudaban necesariamente a encontrar la calma. La razón de ello es que, a donde sea que vayamos, nos llevamos a nosotros mismos. Por tanto, la “calma” de un viaje recreacional es sólo temporal; cuando acaba la novedad del viaje, vuelven las preocupaciones. Marco Aurelio era particularmente crítico con la idea de buscar refugio de nuestras propias mentes en los viajes recreacionales o el vivir aislados. Para él, “Ningún lugar al que puedas ir es más pacífico, más libre de interrupciones, que tu propia alma».

Esta idea bien se puede aplicar al resto de las actividades recreacionales, como la televisión, streaming, redes sociales, fiestas, etcétera. Es importante notar que una aproximación extrema a esto (evitar todo aquello que sea recreacional) no es sana ni necesaria. Pero sí es importante notar cuando, buscando tranquilidad, recurrimos a actividades que en realidad nos alejan de ella.

CÓMO LO HAGO

Marco Aurelio proponía algo similar a lo que hoy conocemos como meditación: momentos de reflexión y contemplación para poder sentirnos renovados y poder continuar con nuestras vidas. Esta aproximación nos lleva a observar nuestro mundo interior, y no a evitarlo con distracciones externas.

Nos dejó dos frases a tener en cuenta para esto: “Las cosas no tienen control sobre el alma. Se quedan allí inmóviles, fuera de ella. La perturbación proviene solo de nuestro interior, de nuestras propias percepciones.” y «Todo lo que veas, pronto cambiará y dejará de existir. Piensa en cuántos cambios has visto ya. El mundo no es más que cambio, nuestra vida es solo percepción.»

  1. RECUERDA QUE TODO PASARÁ.

Los Estoicos eran conocidos por su temida visión de la vida: todo debe acabar. «Memento Mori» (un ejercicio estoico común, que consistía en recordar lo inevitable de la muerte) era un recordatorio de lo pasajero de la vida. Esto también significa ser conscientes de nuestra propia muerte y de lo transitorio de nuestro sufrimiento. Marco Aurelio nos dice que debemos tener en mente lo rápido que pasa la vida y que todo puede cambiar de un momento a otro, incluso aquellas cosas que nos perturban.

CÓMO LO HAGO

Considerar que la vida es un contante fluir y que todo un día acabará puede ser una fuente de ansiedad, pero también de calma. El darnos cuenta de que todo es temporal significa que no tiene sentido aferrarnos a los buenos momentos y evitar los malos. Esto quiere decir que todo está en nuestra percepción de la realidad y en cómo reaccionamos al cambio.

¿Cómo logramos este sentido de tranquilidad?, Marco Aurelio nos dice: «La infinitud del pasado y el futuro se abre frente a nosotros —un abismo cuyas profundidades no podemos ver. Por lo que no es propio de los sabios sentir orgullo o angustia. O, incluso, cualquier indignación. Como si las cosas que nos irritan duraran».


Marco Aurelio vivió miles de años atrás, pero sus reflexiones y observaciones resuenan aún hoy. Al fin y al cabo, si bien hay asuntos particulares y distintivos de cada época, las preocupaciones humanas se mantienen constantes. Si prestamos un poco de atención a las lecciones de este filósofo emperador, podemos acercarnos más a una vida serena y calma.