¿Qué causa la fatiga mental?

El agotamiento mental y el «burn out» son términos que se utilizan a menudo para identificar la sensación de estar bajo una permanente sobrecarga de trabajo o, en general, estrés por cosas relacionadas con el trabajo. Pero el agotamiento mental puede estar causado por un largo periodo de estrés sostenido y persistente en cualquier ámbito de la vida: puede ser asociado al contexto laboral, los estudios, la familia, salud o una combinación de todos.

El agotamiento mental puede estar causado por trabajos que supongan mucha presión, que impliquen largas jornadas o baja satisfacción con las tareas realizadas; puede darse por ser el cuidador de un ser querido enfermo o anciano, por vivir con una enfermedad crónica o por la muerte repentina de un ser querido. También puede aparecer por un mal equilibrio entre el trabajo y la vida privada, por falta de apoyo social o por una serie de otros factores que generen presión sostenida.

¿Cómo puedes darte cuenta si tienes fatiga mental? 

  1. Cosas que antes te parecían muy graciosas, ya no te lo parecen tanto.
  1. No puedes dormir o te cuesta mucho conciliar el sueño o despiertas antes de que suene la alarma, a pesar de que todo lo que quieres es dormir.
  1. Tus sentidos y sensaciones te parecen más «planas»: Por ejemplo la comida puede parecer más desabrida, la música menos emocionante o el contacto físico menos satisfactorio.
  1. Te cuesta socializar. Puede que te sientas desconectadx al estar con familia o amigxs o te cueste prestar atención en situaciones socialmente demandantes.
  1. Te asustas más fácilmente con ruidos, voces o movimientos repentinos.
  1. Te sientes más irritable que de costumbre: por ejemplo, esperando en filas, explicando cosas complejas, al cometer errores o al conversar diferencias con otras personas.
  1. Notas que tus niveles de ansiedad están más altos de lo normal: por ejemplo en multitudes, espacios cerrados o atochamientos de tránsito.
  1. Notas que lloras con más facilidad: puede ser durante películas o noticias preocupantes, o incluso frente a situaciones neutras.

¿Cómo puedes solucionarlo?

Puedes atacarlo de dos formas: una es tomando medidas por ti mismx. Y, la segunda, por supuesto, es que si te ves sobrepasadx o sin resultados, puedes recurrir a un/a profesional de la salud mental.

Cosas que puedes hacer tú mismx:

  1. En la medida que puedas, elimina o modera los estresores de tu vida: por ejemplo si te sientes abrumadx con las tareas del trabajo, considera pedir ayuda o delegar. De la misma forma, si te sientes abrumadx en casa, pide ayuda o reorganiza tus prioridades: por ejemplo, cuestiona tus estándares y expectativas de limpieza y orden, o limita el tiempo que inviertes limpiando. Por otro lado, considera preparar comidas más simples, o programar un día de la semana destinado a cocinar.
  1. Mantén un diario: Escribir puede ser de mucha ayuda. Plasmar nuestras preocupaciones nos ayuda a tomar perspectiva y reflexionar sobre su origen y relevancia, aliviando su peso o incluso ayudando a disiparlas.
    Por otro lado, llevar un diario de gratitud ha probado ser un buen ejercicio: diversas investigaciones han demostrado que la gratitud promueve una mayor sensación de bienestar general, menos síntomas de enfermedad física y estrés y mayor satisfacción en las relaciones.
  1. Ejercita regularmente: Dentro de lo posible, puedes incorporar ejercicio en tu vida cotidiana: intenta usar escaleras, salir a caminar, elongar dentro del día, etcétera.
    Numerosos estudios han demostrado que el ejercicio nos protege de los problemas de salud relacionados al estrés, además de prepararnos para enfrentar mejor el estrés crónico de ciertos trabajos demandantes.
  1. Incorpora técnicas de relajación diariamente: Por ejemplo, la meditación ha demostrado bajar los niveles de cortisol (hormona del estrés) en nuestra sangre, lo que disminuye el riesgo con enfermedades relacionadas al estrés. Puedes probar meditaciones de atención plena (mindfulness) o basadas en compasión (mira nuestro artículo sobre las propiedades de la compasión), o usar ejercicios como la respiración táctica (mira nuestro artículo sobre la respiración táctica).
  1. Ajusta tus patrones de sueño: como un buen descanso es esencial para tu bienestar físico y mental, mantener un buen patrón de sueño es crucial. Puedes comenzar a establecer una rutina nocturna para señalizar a tu cerebro que es momento de descansar, y así mantener un buen horario y cantidad de sueño. Si la idea de establecer esta rutina te abruma o no te está dando resultados, consulta con un profesional que pueda guiarte a través de este proceso y realizar ajustes de acuerdo a tus necesidades.


El cansancio emocional no es algo simple ni fácil de sobrellevar por nuestra cuenta. Es por eso que, a pesar de que hemos mencionado herramientas altamente efectivas para lidiar con él, a veces es necesario buscar el apoyo de una psicoterapia para hacer el proceso mucho más eficiente. Además, la psicoterapia es un espacio de apoyo y contención, pero también una situación donde se generan herramientas concretas y prácticas para implementar en el día a día. Junto con eso, se considera la necesidad de apoyo de medicamentos, los cuales, con una supervisión adecuada, pueden ser de mucha ayuda.