Las amistades son una parte importante de nuestra red de apoyo y pueden ser vitales en nuestra salud mental en general. Necesitamos personas en nuestra vida para compartir y desahogarnos, para recordarnos que no estamos solos, incluso pueden llegar a ser la constante en nuestras vidas cuando las demás relaciones fallen.
Pero, ¿qué pasa cuando nuestras amistades no son una fuente de apoyo? Puede que simplemente sean neutras en este sentido y aunque no sean saludables tampoco serían tóxicas. Pero también es muy común que nos sintamos juzgados, presionados, invisibilizados o hasta traicionados. En este caso, es posible que esta amistad, sea una amistad tóxica. Es necesario tener en cuenta que no nos referimos a hechos aislados, sino a un patrón de comportamiento, o sea, que estas situaciones se repitan mucho en el tiempo y que más allá de nuestra percepción sean actitudes y conductas que la psicología ha definido como tóxicas o que influyen negativamente en tu salud.

SEÑALES DE ALERTA

Importante a tener en cuenta:

• Si tienes TDA-H y/o eres una persona dentro del Espectro Autista no consideres los puntos 1, 2, 8 y 14. Esto debido a que es muy probable que por la naturaleza de tu condición las instancias sociales incluso aquellas que incluyen a familiares o amistades de confianza terminen drenando tu energía, generando ansiedad, cansancio y hasta cierto nivel de apatía. También por lo mismo puede que tu necesidad de frecuencia o duración del contacto social sea distinto al de otras personas y puedas verte sintiendo ansiedad, preocupación o aversión a esas personas, pero esto no significa que necesariamente ellas sean amistades tóxicas, por lo que te recomendamos que pongas más atención en los demás puntos.

• Si tienes algún grado de «Sensibilidad al Rechazo» lo cual cual es especialmente significativo en personas con Disforia por Sensibilidad al Rechazo, Trastorno de Personalidad Límite o Borderline, Trastorno de Personalidad Evitativa, Trastorno de Personalidad Dependiente o Narcisismo Encubierto (Covert) no consideres los siguientes puntos 1, 2, 6, 7, 10, 14. Esto debido a que es muy probable que esta sensibilidad especial al rechazo pueda distorsionar distintas dinámicas, amplificando una percepción negativa sobre conductas o disposición de tus amistades, pero ello no implica que esto efectivamente sea así ni que sean personas tóxicas, por lo que te recomendamos que pongas más atención en los demás puntos.

1. Te sientes ansiosx o sobrepasadx después de pasar tiempo con ellxs.

Puede suceder cuando esa amistad pide más de lo que entrega. Es natural que si esa amistad está pasando por un momento difícil, este sea el caso, pero hablamos de un patrón de comportamiento al que le debes poner atención. Si constantemente esta amistad te drena de energía, el apoyo no es recíproco y te sientes mal después de cada conversación o visita, es tiempo de prestar atención y considerarlo como una alerta.

2. Sientes ansiedad previo a pasar tiempo con ellxs.

Si la mera idea de verles te da una ansiedad excesiva, presta atención a lo que sientes. Si tal relación se siente cuesta arriba, como si te tomara gran trabajo explicarte, comunicarte o pasarla bien entonces puede que algo no esté bien ahí. También puedes fijarte si luego de la cancelación de planes, sientes un gran alivio de no haber visto a esa o esas personas.

3. Nunca se disculpan.

Si has demostrado con claridad tus sentimientos y le has comentado que te sentiste heridx por algo que esa persona hizo o dijo y la otra persona lo ignora o lo desvalida con frases que ridiculizan o minimizan cómo te sientes, es una amistad tóxica. Si logran dialogar y constatar que sus acciones fueron equivocadas y aún así no se disculpa, es señal de alerta también. También puede ser que la persona efectivamente no haya hecho algo que merezca disculpa sino que somos nosotrxs quienes tenemos una sensibilidad especial frente a algunos temas, dichos o acciones, en ese caso la recomendación es reflexionar y revisar bien si te es saludable mantener contacto con alguien que quizá estará haciéndote sentir mal sin tener la intención y sin poder dejar de hacerlo.

4. No hay cambios de conducta luego de sus errores.

Si es de las personas que sí se disculpa y reconoce que no está bien lo que hace, pero que luego vuelve a cometer las mismas faltas hacia ti, es una señal de alerta de que sus disculpas pueden ser poco sinceras o hasta una manipulación.

5. Usa la culpa para manipularte.

Usar la culpa es una falta hacia los límites saludables de cada persona. Si esta amistad te está haciendo sentir culpable o mal por no estar disponible para ellxs cada vez que te necesiten, es una bandera roja a tomar en cuenta. Debes prestar atención a si estás haciendo las cosas por culpa o por tu felicidad o amor hacia ellxs.

6. Ya no confías en ellxs.

Puede que suceda por ser poco confiables en lo cotidiano o por confiar a otras personas cosas personales que les hemos contado en confidencia o simplemente que no esperamos se hagan públicas siendo confiadas a un amigo.

7. La relación no es recíproca.

Las relaciones de amistad deben ser recíprocas no en cantidad pero sí en calidad. Se trata de que ambas personas tengan la posibilidad de ayudar y ser ayudadas, de escuchar y ser escuchadas. No siempre los tiempos y las circunstancias permitirán que esto sea un 50-50, incluso muchas personas pueden sentirse bien con que no sea tan igualitario, sin embargo, debe existir al menos la idea de que en caso de necesitarse, existe esa reciprocidad.

8. Sientes tedio al pensar en contactarles.

Si no te sientes conectado o con ganas de ver a esa amistad, sino estrés, tedio o ansiedad, es momento de prestar atención.

9. Tenemos que constantemente «cubrir sus espaldas».

Si constantemente somos quienes estamos excusándoles frente a otros por su mal comportamiento o teniendo que dar explicaciones o mentiras para cubrir mentiras, conductas de riesgo, etc. podríamos estar siendo condescendientes y estar siendo parte del problema.

10. Te critica mucho y de manera destructiva.

La mayoría de las buenas relaciones de amistad buscan un equilibrio entre el crecimiento personal de las personas y la aceptación de las mismas en la forma de apoyo. Tener una dinámica donde la otra persona sólo te critica, incluso aunque busque tu crecimiento, puede terminar convirtiéndose en una relación condicional, desmotivadora y aumentando los niveles de ansiedad por sentir que estamos siempre sintiéndonos evaluados. Por otro lado una relación que sólo se base en el apoyo incondicional y que no aporte perspectivas de crecimiento ni sea capaz de ver los defectos que cada persona tiene, se convierte a la larga en una dinámica que nos hace sentir bien pero al mismo tiempo nos estanca coartando toda oportunidad de crecimiento y quitando así la opción de avanzar hacia estados más saludables.

11. Habla de ti a tus espaldas.

Es esperable que tus amistades puedan eventualmente hablar de ti sin que lo sepas, prioritariamente porque en una relación sana no deberían estar pidiéndote permiso para hablar sobre ti y mucho menos tener que revisar una minuta para confirmar paso a paso qué pueden o no pueden hablar de ti. Pero en este caso nos referimos a cuando una persona vulnera la confianza que has depositado en ella y rompe los límites de la confidencia, cuando revela secretos o información que le pediste expresa y detalladamente que no revelara a nadie. Pasa en amistades de toda edad, donde la persona en la que confiamos nuestras vulnerabilidades, las comunica a nuestras espaldas sin nuestro consentimiento.

12. No respeta nuestros límites.

Muy conectado con el punto anterior, pero se aplica a distintas facetas de la relación: si esta amistad no intenta comprender nuestros límites y por qué los ponemos, es una clara señal de alerta. Puede que no respete nuestra privacidad, que nos incite insistentemente a hacer cosas que no nos acomodan o inclusive conductas gatillantes y que pueden hacernos daño.

13. Siente celos hacia tus otras relaciones.

Si sientes que esa persona menoscaba a las demás personas importantes de tu vida, es momento de prestar atención. Por distintas razones, esta persona podría querer alejarte de otras personas de tu vida, para lograr ser la persona más importante o hasta la única. Efectivamente este punto puede mostrar que esa persona tiene una autoestima muy baja pero también puede ser un indicador de que tú no tienes buenos niveles de autoestima si permites que esta dinámica se extienda.

14. Sientes temor o cautela de sus malas reacciones.

Si te sientes cauteloso al extremo de no comunicarles tus necesidades o incomodidades, es una señal de alerta. El que reaccione siempre mal, te deje de hablar por un rato o incluso días o se victimice cada vez que haces ver un problema de la relación o de ellxs; puede ser señal de una manipulación.
También puede ocurrir que use la imprevisibilidad emocional como enganche; pero finalmente es algo que sólo te mantiene preocupadx y en ascuas. Las relaciones sanas no se deben sentir tan complejas al punto de estar preguntándote constantemente si tus acciones serán un grave problema en la reacción del otro.
En este punto hay que tener en cuenta que efectivamente todas las personas podemos sentirnos abrumadas o superadas en ciertas ocasiones, en algunos casos llevándonos a crisis, en algunos casos como las personas neurodivergentes esto puede ser explicado desde su misma condición y de alguna forma puede entenderse, pero no por ello validarse como una conducta aceptable dentro de la amistad porque nuestros distintos diagnósticos no son un pase libre para herir a las demás personas.

QUÉ HACER SI QUIERES SALVAR LA RELACIÓN O DEJARLA IR

Si quieres salvarla

Una recomendación sería comunicar asertivamente tus incomodidades o reparos para con la amistad, dando la oportunidad para que la persona cambie.
Si al momento de comunicar claramente tus necesidades, la persona se lo toma a mal, puedes evitar peleas o confrontaciones indeseadas dejando la conversación para otro momento, cuando ambxs estén con mejor disposición. Si no hay buena disposición, quédate con la tranquilidad de que por lo menos lo intentaste

También puedes poner límites sanos dejando claro lo que necesitas, lo que te incomoda y lo que necesitas. Para poder conservar la amistad, debes lograr respetar tus límites para salvaguardar tu salud mental y poder volver a disfrutar de esa persona. Si aquella amistad no respeta tus nuevos límites, como mencionamos antes, considera que por lo menos lo intentaste.

Si quieres dejarla ir

Si hiciste esfuerzos por comunicarte y hacer respetar tus límites dentro de la amistad, pero sigues sintiendo que te ignoran, lo sano es dejar ir esa amistad.

Una de las opciones a poner en práctica, es sacar a la luz la reciprocidad, donde el esfuerzo que ponga el otro, será el que tú pongas. Tal vez veas que todo el esfuerzo de la relación lo llevabas tú. En muchos casos, nunca más vuelves a ver u oír de esas personas.

Otra opción es comunicarlo claramente, dejando de manifiesto que no te sientes cómodx con la amistad. Desaconsejamos fehacientemente ignorarle y dejarle de hablar de pronto (Ghosting) puesto que no sabes el daño que puedes estar causando.

También puedes bajar paulatinamente las interacciones con la persona, y lentamente las cosas fluirán a una separación. Los distanciamientos son naturales y no debes sentir culpa si esa relación ya no te hace bien.

Si la amistad ha pasado a ser algo realmente tóxico y malo para ti donde tu seguridad se podría ver afectada, es necesario cortar completamente la relación; dejando de lado toda interacción.